
Hacia mucho tiempo que no escribía; pero volvió a suceder, me volviste a enganchar entre tus brazos, llenaste mis pensamientos y mis ilusiones con tus dulces palabras, y volví.
Te volví a creer.
Volví a creer en el zorro astuto que eres. Clavaste de nuevo tus filosos colmillos en mi ser, y como es costumbre no me moví, solo deje que mi cuerpo se desvaneciera en el suelo, mientras mi respirar se consumía.